viernes, 25 de enero de 2013

Domingo tercero del Tiempo Ordinario


"Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres" (Lc. 4, 14 – 20).

         Estas son las palabras con que Jesús se presenta a sí mismo en la Sinagoga de Nazaret. Contemplamos en el Evangelio de hoy a Jesús en la sinagoga de Nazaret anunciando la Buena Noticia a los pobres.

      Entró en la Sinagoga como era su costumbre los sabados”...  Sin duda que había expectación cuando Jesús entró en la Sinagoga de su pueblo. Jesús se puso en pie para hacer la lectura y, no es que encontró ese pasaje, sino que lo buscó expresamente, era del profeta Isaías que dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque El me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista. Para dar la libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor”. Con estas palabras Jesús anuncia  la liberación que Dios ofrece a todo ser humano. ¡Qué profundidad y belleza encierran estas palabras!.

       Y se puso a decirles:   “el Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido”. Jesús se siente “ungido” por el Espíritu de Dios, impregnado enteramente  por su  amor. Es como si les dijera: Yo vengo de parte de Dios, que es Amor.  El está conmigo. El me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres  y a los que sufren, a cuantos tienen el corazón desgarrado, a todos vosotros. Y la Buena Noticia es que Dios os ama, porque es todo misericordia. Ha empezado el tiempo de la misericordia. Se acabaron los miedos y las culpas.  Dios me ha enviado para iluminar a los ciegos, para vendar los corazones heridos,  para abrir las cárceles interiores. Proclama también el “Año de Gracia”...

       Es significativo que la primea palabra de  Jesús, no se dirige al pecado de las personas sino al sufrimiento que arruina sus vidas; lo primero que toca su corazón es el dolor, la opresión y la humillación que padecen los hombres y mujeres de todos los tiempos. Por eso, podemos decir, que Jesús es la compasión de Dios sobre el Mundo y sobre todos nosotros.

        La afirmación clave es “dar la Buena Noticia a los pobres”. Ellos son los desprovistos de lo necesario para vivir dignamente.  Cautivos, ciegos, oprimidos son concreciones de todas las formas de pobreza. En nuestro mundo continúa creciendo la pobreza: el escándalo del hambre, inaceptable cuando se dispone de tantos recursos, el problema de los millones de personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares buscando condiciones de vida más digna. También en nuestro pais muy cerca de nosotros crece la pobreza, el paro y la pérdida de vivienda. Caritas nos advierte que la pobreza en España es “más extensa, más intensa y más crónica que nunca”. Ante esta situación se impone la pregunta: ¿qué podemos hacer nosotros hoy?. 

     Todos tenían los ojos fijos en él” ¿Por qué esta expectación? Porque Jesús al hacer la lectura de Isaías, suprime una frase: “Y la venganza de nuestro Dios”. Jesús elimina esta frase provocando el descontento entre sus oyentes.. (estaba prohibido añadir o quitar nada  del texto). Los que le  escuchaban conocían de memoria el texto de Isaías, y se dieron cuenta de la omisión. ¿Qué quiere indicar Jesús al suprimir esta frase? Que Dios no amenaza con castigos a nadie, que Dios es exclusivamente Amor. Jesús elimina el miedo a Dios y nos revela el verdadero Rostro de Dios: Jesús nos revela que Dios es sólo Amor, puro Amor. En Nazaret, Jesús proclama el Amor y la Misericordia de Dios para todo ser humano; en El, sólo hay lugar para la misericordia. 
En Jesús se nos revela el rostro de Dios que es Amor, misericordia y compasión, pero ¿qué hemos hecho de este rostro de Dios que es Amor y que se nos manifiesta en Jesús?. Hoy muchos hombres y mujeres buscan un amor y una libertad que excluya a Dios, pero sólo El nos hace verdaderamente libres, sólo en Él podemos sentir colmado nuestro corazón sediento de Amor.

         Jesús termina diciendo: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír". Es decir, en Jesús, en el Hombre Jesús,  se realiza plenamente la profunda liberación que Dios ofrece a todo ser humano.

        "Hoy",   la liberación  de Dios es un hoy para cada ser humano. Es un  hoy  ya que Dios es Presencia en todo ser humano por medio de Jesús,  el  Resucitado. Jesús no es un recuerdo del pasado, ni menos, una idea filosófica o un conjunto de normas y doctrinas. Cada ser humano está unido a  Jesús Resucitado en  ese hoy; hoy podemos liberarnos, hoy podemos salir de nuestro  destierro interior, de nuestras cárceles interiores, hoy podemos dejar nuestros miedos,  hoy podemos reconstruir nuestra  vida y empezar de nuevo con esperanza y alegría.

      Nosotros,  que deseamos seguir a Jesús, quisiéramos también colaborar con la acción liberadora del Evangelio. Sólo construyendo un humanismo integral podremos garantizar un mundo pacífico, justo y solidario. Hoy también nosotros estamos llamados  a vivir y proclamar la Buena Noticia del Evangelio que hemos visto brillar en ese océano de Luz que irradia el rostro de Jesús.

      Que cada uno de nosotros podamos abrir nuestro corazón a esta Buena Noticia que Jesús anuncia al mundo en la Sinagoga de Nazaret. Sí, Jesús, Tú estás presente y eres hoy Buena Noticia para todos nosotros; Tú vienes a ofrecernos un camino de vida. Concédenos ser acogedores de tu Presencia y llevar al mundo esperanza y alegría del Evangelio.


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