"Me ha enviado para dar la Buena Noticia a
los pobres" (Lc. 4, 14 – 20).
Estas son las palabras con que Jesús se presenta a sí mismo en la
Sinagoga de Nazaret. Contemplamos en el Evangelio de hoy a Jesús en la sinagoga
de Nazaret anunciando la Buena Noticia a los pobres.
“Entró en la Sinagoga como era su costumbre
los sabados”... Sin duda que
había expectación cuando Jesús entró en la Sinagoga de su pueblo. Jesús se puso
en pie para hacer la lectura y, no es que encontró ese pasaje, sino que lo
buscó expresamente, era del profeta Isaías que dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque El me ha ungido. Me ha
enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la
libertad y a los ciegos la vista. Para dar la libertad a los oprimidos, para
anunciar el año de gracia del Señor”. Con estas palabras Jesús anuncia la liberación que Dios ofrece a todo ser
humano. ¡Qué profundidad y belleza encierran estas palabras!.
Y se puso a decirles: “el Espíritu del Señor está sobre mí porque
me ha ungido”. Jesús se siente “ungido” por el Espíritu de Dios,
impregnado enteramente por su amor. Es como si les dijera: Yo vengo de parte
de Dios, que es Amor. El está conmigo.
El me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres y a los que sufren, a cuantos tienen el
corazón desgarrado, a todos vosotros. Y la Buena Noticia es que Dios os ama,
porque es todo misericordia. Ha empezado el tiempo de la misericordia. Se
acabaron los miedos y las culpas. Dios
me ha enviado para iluminar a los ciegos, para vendar los corazones
heridos, para abrir las cárceles interiores.
Proclama también el “Año de Gracia”...
Es significativo que la primea palabra de Jesús, no se dirige al pecado de las personas
sino al sufrimiento que arruina sus vidas; lo primero que toca su corazón es el
dolor, la opresión y la humillación que padecen los hombres y mujeres de todos
los tiempos. Por eso, podemos decir, que Jesús es la compasión de Dios sobre el
Mundo y sobre todos nosotros.
La afirmación clave es “dar la Buena Noticia a los pobres”. Ellos
son los desprovistos de lo necesario para vivir dignamente. Cautivos, ciegos, oprimidos son concreciones
de todas las formas de pobreza. En nuestro mundo continúa creciendo la pobreza:
el escándalo del hambre, inaceptable cuando se dispone de tantos recursos, el
problema de los millones de personas que se ven obligadas a abandonar sus
hogares buscando condiciones de vida más digna. También en nuestro pais muy
cerca de nosotros crece la pobreza, el paro y la pérdida de vivienda. Caritas
nos advierte que la pobreza en España es “más extensa, más intensa y más
crónica que nunca”. Ante esta situación se impone la pregunta: ¿qué podemos
hacer nosotros hoy?.
“Todos
tenían los ojos fijos en él” ¿Por qué esta expectación? Porque Jesús al
hacer la lectura de Isaías, suprime una frase: “Y la venganza de nuestro Dios”. Jesús elimina esta frase provocando
el descontento entre sus oyentes.. (estaba prohibido añadir o quitar nada del texto). Los que le escuchaban conocían de memoria el texto de
Isaías, y se dieron cuenta de la omisión. ¿Qué quiere indicar
Jesús al suprimir esta frase? Que Dios no amenaza con castigos a nadie, que
Dios es exclusivamente Amor. Jesús elimina el miedo a Dios y nos revela el
verdadero Rostro de Dios: Jesús nos revela que Dios es sólo Amor, puro Amor. En
Nazaret, Jesús proclama el Amor y la Misericordia de Dios para todo ser humano;
en El, sólo hay lugar para la misericordia.
En Jesús se nos revela el rostro de Dios que
es Amor, misericordia y compasión, pero ¿qué hemos hecho de este rostro de Dios
que es Amor y que se nos manifiesta en Jesús?. Hoy muchos hombres y mujeres
buscan un amor y una libertad que excluya a Dios, pero sólo El nos hace
verdaderamente libres, sólo en Él podemos sentir colmado nuestro corazón
sediento de Amor.
Jesús termina diciendo: "Hoy
se cumple esta Escritura que acabáis de oír". Es decir, en Jesús, en
el Hombre Jesús, se realiza plenamente
la profunda liberación que Dios ofrece a todo ser humano.
"Hoy", la liberación de Dios es un hoy para cada ser humano. Es
un hoy
ya que Dios es Presencia en todo ser humano por medio de Jesús, el
Resucitado. Jesús no es un recuerdo del pasado, ni menos, una idea
filosófica o un conjunto de normas y doctrinas. Cada ser humano está unido a Jesús Resucitado en ese hoy; hoy podemos liberarnos, hoy podemos
salir de nuestro destierro interior, de
nuestras cárceles interiores, hoy podemos dejar nuestros miedos, hoy podemos reconstruir nuestra vida y empezar de nuevo con esperanza y
alegría.
Nosotros, que deseamos seguir a
Jesús, quisiéramos también colaborar con la acción liberadora del Evangelio.
Sólo construyendo un humanismo integral podremos garantizar un mundo pacífico,
justo y solidario. Hoy también nosotros estamos llamados a vivir y proclamar la Buena Noticia del
Evangelio que hemos visto brillar en ese océano de Luz que irradia el rostro de
Jesús.
Que cada uno de nosotros podamos abrir nuestro corazón a esta Buena
Noticia que Jesús anuncia al mundo en la Sinagoga de Nazaret. Sí, Jesús, Tú
estás presente y eres hoy Buena Noticia para todos nosotros; Tú vienes a
ofrecernos un camino de vida. Concédenos ser acogedores de tu Presencia y
llevar al mundo esperanza y alegría del Evangelio.

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