“Lo empujaron fuera del pueblo hasta una
barranco con intención de despeñarlo”.
(Lc. 4, 21-30).
Esta es la reacción de sus paisanos que llega hasta el rechazo y la violencia
en la sinagoga de Nazaret. Los paisanos de Jesús se escandalizan de que Jesús
sólo diga las palabras positivas de Isaías y de que no anunciase ninguna venganza
contra otros pueblos.: “todos le daban su aprobación y se
admiraban...”. Pero hay una traducción alternativa: El verbo griego
(martyreo) que se puede traducir por “expresar su aprobación”, puede significar
también “testimoniar en contra”. Por otra parte, “admirarse”, significa también
extrañarse, es decir, una admiración negativa. Entonces la mejor traducción
sería: “todos se declaraban en contra, extrañados del discurso sobre la gracia
(para todos) que salía de sus labios”.
Por eso la pregunta: ”¿No es éste
el Hijo de José?. Que no hay que entenderlo en sentido de “¡qué bien habla
uno de los nuestros!”, sino ¿quién se ha creído éste para cambiar la
Escritura?. O también la pregunta puede sonar de esta manera: ¿Cómo siendo hijo
de José puede comportarse de esta forma? Eso significa que, según los
nazarenos, Jesús aporta una novedad que le separa de los buenos ciudadanos, que
quieren la gracia de Dios para ellos y la venganza para los de fuera. Por eso, los nazarenos acusan a Jesús de no
ser fiel a José.... Los de Nazaret no aceptan esta novedad del Evangelio. El Dios de Jesús es
Amor incondicional y no puede tener privilegios con nadie, porque ama a todos
infinitamente.
Jesús, al percibir que no aceptan
esta apertura a lo universal les dice: “Os
aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra”. Jesús comprende
con toda lucidez, lo difícil que es mantenerse en la fidelidad a Dios y ser
bien aceptado en un pueblo que vive encerrado en un nacionalismo excluyente.
Jesús
les recuerda también, que con su actitud de rechazo , están repitiendo la misma actitud que sus antepasados tuvieron
con los profetas Elías y Eliseo, que encontraron mejor acogida entre los
gentiles, que en el pueblo de Israel Elías
atendió a una viuda libanesa y
Eliseo a un general sirio aunque
no formaban parte del pueblo Israel. El mensaje de vida, de amor, de libertad y de alegría de
Jesús es para todos, es un mensaje universal, no se reduce a un pueblo o a una
cultura determinada, El viene para todo ser humano. El nos incluye a todos en
su amor. La referencia a Elías y Eliseo, les pone furiosos.
“Todos en la sinagoga se pusieron furiosos,
lo empujaron fuera del pueblo....”
Sus paisanos ven que
Jesús no responde a las expectativas del judaísmo oficial, y se
enfadan. Los cristianos necesitamos tener presente esta
escena de Nazaret. No podemos pretender seguir fielmente a Jesús y los valores
del Evangelio, sin provocar, de alguna
manera, la crítica, la extrañeza e incluso, el rechazo de quienes por diversos
motivos, no están de acuerdo con nuestra visión cristiana de la vida.
El texto continúa diciendo que “lo empujaron fuera del pueblo hasta una barranco del monte con
intención de despeñarlo”. A
Jesús lo empujan fuera del pueblo. Tal vez gritan contra El. Jesús frustra sus
expectativas y hay una reacción de agresividad y de violencia... Esta violencia
se sigue reproduciendo entre nosotros en muchas situaciones.
Hoy
también en nuestra sociedad occidental se continúa “empujando fuera a Jesús” como hicieron sus paisanos en
Nazaret. En el mundo occidental hay una determinada cultura moderna que reduce
al ser humano a un mero fruto del azar, algo impersonal y efímero que es, en
definitiva, una nueva expresión del
nihilismo. La extensión del ateismo va
dejando muchas vidas terriblemente vacías de sentido. ¿No tendrá
algo que ver la inhumanidad en la que vivimos con el “desalojo de Dios”
de nuestras vidas y de nuestra cultura?.
Pero si rechazamos a Dios, Él esperará a
que le abramos la puerta. El Dios de la compasión que se nos revela en Jesús no
es un Dios que se impone a nadie, sino que invita y que espera con amor para darse a
todo ser humano. Nosotros no podemos dejar de ofrecer a los hombres y mujeres
de nuestro tiempo la posibilidad de redescubrir a Jesús y la belleza y el gozo del Evangelio.
“Pero
Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba”. En esta frase, hay una cierta referencia a
su Resurrección y al triunfo de la Buena Noticia. Ya nunca se podrá ahogar su
clamor universal. La persona de Jesús y su mensaje continuarán influyendo en la
Historia... Jesús pasa siempre a través de nuestras resistencias, nuestros
rechazos, nuestras pequeñeces...
Nuestras barreras no logran detenerlo, ni hacerlo volver atrás.
El se abre paso delante de
nosotros a pesar de todo y nos dice: animo, soy Yo, estaré con vosotros siempre. También en este gesto de Jesús hay un mensaje de
libertad: Jesús tiene “el coraje de existir”, de ser él mismo, fiel a sus convicciones más
profundas.
Hoy volvemos nuestra mirada a Jesús de
Nazaret Resucitado, con las palabras del Salmo de la liturgia de este Domingo: “Tú,
Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud... Mi
boca contará tu auxilio y todo el día tu salvación”.(Sal.70)

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