“Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc. 1, 1-15)
Estas palabras tomadas del Evangelio de Marcos se nos dicen hoy en
el momento de recibir el signo de la ceniza. En este miércoles con toda la
Iglesia comenzamos nuestro camino
cuaresmal, un camino de conversión para llegar a la Pascua con un
corazón renovado. La antigua fórmula de
imposición de la ceniza tomada del Génesis dice: "Acuérdate de que eres polvo y
al polvo volverás".
La ceniza nos recuerda que nuestra
existencia humana esta limitada por la muerte. Nos recuerda que somos seres
frágiles y mortales. Nuestros cuerpos
son mortales, es decir, están marcados por la ineludible realidad de la muerte.
Pero no para caer en la desesperación sino para acoger, en nuestra mortalidad,
la increíble cercanía de Dios que, mas allá de la muerte, nos abre las puertas
de la Resurrección y de la Vida..
El tomar la ceniza es un gesto de
humildad que quiere decir: reconozco lo que soy, criatura frágil, limitada, hecha
de tierra. Hoy somos invitados a tener presente nuestra propia condición
mortal. Eso quiere decir que no podemos vivir absolutizando esta vida y
construyéndonos sobre falsos valores. Esta Cuaresma es especial. Estamos viendo
como el sistema económico y social que hemos construido se derrumba. También
como la corrupción nos ahoga. Necesitamos de una verdadera conversión.
Impulsados por la ideología neoliberal,
el dinero se ha convertido en un ídolo de inmenso poder que deshumaniza cada
vez más a quienes le rinden culto. Este sistema nos hace esclavos del ansia de
acumular. Todo es poco para sentirnos satisfechos. Necesitamos más
productividad, más consumo, más
bienestar, más poder sobre los demás. Los poderes financieros siempre sienten
necesidad de más y caemos en la tentación de someter todo a la producción de
más riqueza. Hoy se nos advierte del riesgo que es vivir absolutizando este
sistema. La Cuaresma que hoy comenzamos cuestiona esa manera de vivir.
Al
comenzar esta Cuaresma somos llamados a una profunda conversión: “Convertios
creed en el Evangelio”. Se trata de
una invitación a un cambio en profundidad de nuestra vida y una adhesión a
Jesús, que es el “Evangelio de Dios”. Creer en el Evangelio equivale a
acoger el Amor de Cristo que nos “ha amado hasta el extremo”.
“Convertíos” . Cambiad de manera de
pensar y de actuar. Dios no puede cambiar nuestra sociedad sin que nosotros
cambiemos personalmente. Todos somos urgidos en estos tiempos difíciles a una
verdadera conversión.
“Creed en la Buena Noticia”.
Necesitamos como nunca acoger la Buena Noticia del Evangelio de Jesús. Esta
Buena Noticia que está fuera del sistema en que vivimos. Necesitamos creer en
el poder transformador del Evangelio. No estamos solos, Dios está sosteniendo
nuestra vida y el clamor de todos los que sufren en esta situación difícil que
atravesamos.
En
el Evangelio de hoy Jesús nos
propone tres medios para combatir con eficacia el mal del mundo: la limosna, la oración y
el ayuno. Eran las prácticas
religiosas de la época de Jesús...
“Cuando hagas limosna...”, La limosna a la que se nos invita es la
solidaridad, el compartir nuestros bienes en un mundo donde crece el hambre y
la injusticia. Esta cuaresma es una ocasión para hacernos solidarios con
quienes sufren la crisis económica y que lo están pasando tan mal. La idolatría
de los bienes hace al hombre infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar
lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única
fuente de vida y de felicidad.
“Cuando tú vayas a rezar, entra en tu
cuarto...”: En la oración Jesús nos invita a retirarnos a nuestro interior,
a retirarnos a nuestro “cuarto”, en el
original era el local de la casa inaccesible a los extraños, el cuarto
trasero,... esto significa que se trata
de entrar en una profunda relación con Dios, mirar la vida desde ahí, con los
ojos del Padre, como lo hizo Jesús. “Cierra
la puerta.” Ha llegado el momento de
cerrar con cuidado la puerta y aceptar esa mirada del Padre que vela sobre cada
uno de nosotros, se trata de hacer silencio para acoger llamada a la
conversión.
“Cuando ayunéis...”: El ayuno cuaresmal no es para estar en forma
ni para reducir peso, ni para mejorar nuestra imagen. Es una crítica a los excesos de nuestra
sociedad de consumo en la que estamos inmersos, sí, es una crítica a nuestros
excesos que dejan sin lo imprescindible
a la mayoría de los seres humanos en
esta tierra donde 870 millones de personas pasan hambre.
Que nuestra Comunidad haga espacio al Espíritu... En este comienzo
de la Cuaresma tal vez podríamos preguntarnos: ¿qué pasos de conversión
personal necesito hacer?. Hoy puedo repasar mi vida y ver en que direcciones
necesito avanzar.
Al comenzar nuestra Cuaresma en este
miércoles de ceniza nos volvemos al Señor con las palabras del Salmo de la
liturgia de hoy: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro
con espíritu firme... devuélveme la alegría de tu salvación” (Sal.50).

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