"El
Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios". (Mc. 16,
15 –20).
Con estas palabras es narrada
la Ascensión del Señor. Hoy
celebramos la fiesta de
Ascensión del Señor, el triunfo
de Cristo Resucitado, constituido Señor del Universo. Celebramos que “Jesús sube al cielo y se sienta a la
derecha del Padre”. Sube no al cielo cósmico, sino al cielo del amor de
Dios,
no entra en un lugar, sino en una nueva dimensión. “Sentarse a la
derecha de Dios”; es también una manera
de hablar, que quiere decir, que Jesús
entra en la plenitud de Dios; “la derecha de Dios” es el lugar de la Vida.
"Id al mundo
entero y proclamad el Evangelio de Dios a toda la Creación". Esta
es la Buena Noticia del Evangelio: Que
Jesús Resucitado es el Señor de nuestra vida . Esta es la Buena
Noticia para todo el mundo: Esta es la
mejor noticia que el mundo puede escuchar, puesto que este Señor no es como los
falsos ídolos que conducen a la injusticia,
la esclavitud y la muerte. Jesús es
el Señor de la Vida: los anhelos más profundos de vida, de justicia, de liberación y de felicidad son posibles y se han
realizado ya en el Resucitado. Esta Fiesta de la Ascensión del Señor despierta
en nosotros una gran esperanza.
Quizá el rasgo más sombrío del momento
actual es la crisis de esperanza. La historia de estos últimos años se ha
encargado de desmitificar el
mito del progreso, piedra angular de la civilización moderna. Las grandes
promesas no se han cumplido, se
han caído nuestros ídolos y seguirán cayendo mucho más. Es verdad que hemos
creado bienestar, pero también pobreza, marginación y soledad. Hemos hecho la
vida más larga, pero también más vacía y superficial. La certeza en la omnipotencia de la
ciencia ha sustituido la esperanza. Pero el hombre de hoy se ha visto
defraudado en su razón de vida. Son trágicas y clarificadoras las resignadas
palabras de Sartre: “Todo ser vivo
nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por azar”. El
aburrimiento, la náusea de la existencia son compañeras del hombre,
especialmente del hombre occidental.
Lo importante en la crisis que atravesamos es
que hoy todos podemos ver que el sistema en que vivimos es profundamente
injusto y que pierde el control. La ambición ilimitada ha arruinado la economía
global y ahora sufrimos las consecuencias.
Que en esta fiesta se nos abran los “ojos del corazón” para comprender
que, a pesar de todo, es posible la esperanza.
¿Cómo recuperar la esperanza en esa Vida
definitiva de la que estamos tan necesitados? ¿No sería todo diferente si nos
abriéramos a ese Misterio que llevamos
en el corazón y que nos sobrepasa? ¿No
necesitamos hoy reencontrarnos con Cristo, que ha venido para que tengamos Vida
y la tengamos en abundancia? Sólo quien conoce el destino camina con firmeza a
pesar de los obstáculos. Sólo con quien se ha encontrado con el Resucitado
puede vivir con esperanza. Esta es la Buena Noticia que estamos invitados a
proclamar al mundo entero: Jesús es esa Buena Noticia y es
una suerte encontrarnos con El.
El
Evangelio de hoy enumera también unas
cuantas señales que acompañan al anuncio de esta Buena Noticia: "A los
que crean les acompañarán estas señales: echarán demonios en
mi nombre, hablaran lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y si
beben un veneno mortal, no les hará daño". ¿Qué quiere decir esto?
En
primer lugar, que el Evangelio es un anuncio de liberación profunda para todos
los seres humanos y quienes lo acepten serán liberados del dominio de aquellas
ideologías que proponen un modo de vida contrario al designio de Dios; eso
significan "echarán demonios: los demonios de la ambición, de la
violencia, de la injusticia, del desamor.
El Evangelio tiene que ver con la liberación
profunda de las personas y de nuestro mundo en que vivimos. La Buena Noticia no
es un mensaje al margen de la realidad que vivimos, la Buena Noticia es para
este mundo pobre y marginado por el que Jesús entregó su vida. La Buena Noticia
va siempre acompañada de signos liberadores. Necesitamos experimentar en
nosotros esa profunda liberación del evangelio para transmitirla a los otros:
Estamos llamados a ser testigos de Vida.
En
segundo lugar, "hablarán lenguas
nuevas". Es decir, podrán
romper las barreras que nos impiden comunicarnos y relacionarnos como hermanos y
hermanas y así hacer posible la paz y crear las condiciones de un mundo más
fraterno y más justo.
Finalmente, dice Jesús: "Cogerán serpientes en la mano y si beben algún veneno no les hará daño.
Impondrán las manos a los enfermos
y quedarán sanados". Estas
son las señales de liberación: el
amor y la vida. Estas son
las señales que acompañan a esta Buena Noticia que es
Cristo, el Señor de la Vida. Son señales
de liberación y de vida.
Que hoy podamos renovar nuestra
esperanza en Jesús Resucitado nuestro único Señor, Señor del mundo y de
la Historia. La Resurrección, y la Ascensión que hoy celebramos revelan que
Cristo Resucitado ha vencido definitivamente la muerte y todas las formas del
mal que se oponen al “designio de vida” que Dios tiene sobre nosotros. El miedo
ya no tiene razón de ser, podemos pasar
de la angustia a la confianza. Por eso, volvemos nuestras miradas a El, el
Resucitado, para decirle:
Tú,
Señor, por tu Resurrección has llegado a la Vida plena. Hoy, al contemplar tu
Ascensión al Cielo, tu triunfo definitivo y último, nuestra vida adquiere pleno
sentido. Gracias, Señor, por tu Presencia permanente que llena de fuerza y
alegría a nuestro corazón.
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