“Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios convertíos y creed en el Evangelio". ( Mc 1, 14-20).
Estas son las primeras palabras que Jesús dirige a las gentes en el Evangelio de Marcos y que hoy son también para todos nosotros...
"Se ha cumplido el plazo". Esta expresión índica que se avecina un tiempo nuevo. Que se ha cumplido el plazo señalado por Dios. El momento ha llegado porque Jesús ha aparecido en esta tierra. Esto ha determinado el cambio de época que hace posible el Reino de Dios. Nuestras aspiraciones más profundas pueden realizarse. Es preciso saber apreciar el tiempo que Dios nos da, como tiempo oportuno que se ofrece a nuestro presente. Es el tiempo como oportunidad de llegar a vivir como hijos/as de Dios, en la confianza y en el abandono a Él.
“Está cerca el Reino de Dios.....”.Dios esta cerca,... En Jesús, en el Hombre de Nazaret, en sus palabras, en sus gestos, en su bondad, en su compasión, en su rostro de amor y de ternura, ya está presente el Reino de Dios. “El Reino de Dios está cerca”. Jesús es ya el Reino de Dios, que está cerca de nosotros. La gran esperanza de la humanidad está aquí y ahora. Y eso es lo que Jesús anuncia como presente. Él es una Presencia en nuestras vidas.
"Convertíos y creed en el Evangelio: “Convertíos”, cambiad de dirección, de manera de ver las cosas. La conversión nos hace salir de nuestra mediocridad y volvernos a Dios. “Convertirse” es dejar el egocentrismo para centrarnos en Dios, reconociendo que El es quien puede reconstruir nuestra vida. Es un cambio profundo, (metanoia en griego), que nos descubre al Padre diciéndonos al corazón: “Tú eres mi hijo, el amado”. Convertirse es volver a lo esencial, volver a la Fuente, volvernos a Cristo Resucitado, en el que se nos ha revelado definitivamente la verdad sobre Dios y la verdad sobre el ser humano. “Convertirse” es también “liberar la vida en nosotros” superando nuestros miedos, nuestras dependencias, nuestras tristezas; superando nuestro victimismo: no tenemos vocación de víctimas...
Sí, necesitamos una conversión interior, un cambio profundo, gozoso, esperanzador, porque Él, Cristo Resucitado, realiza las aspiraciones más profundas de nuestro corazón. Necesitamos convertirnos a la vida plena que Dios nos ofrece. Convertirnos es liberar la vida, superando nuestros miedos, nuestro egocentrismo y nuestras esclavitudes que nos impiden crecer plenamente. Para convertirnos necesitamos detenernos y preguntarnos: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Es fácil que experimentemos que, a veces, vivimos en el vacío y la mediocridad. Necesitamos abrir las puertas de nuestro corazón a Cristo. Cristo “sabe lo que hay dentro de cada uno de nosotros”. ¡Solo Él sabe lo que llevamos dentro! Hoy el ser humano no sabe qué lleva dentro de sí mismo, en lo profundo de sí mismo... Se ignora a sí mismo. Muchas veces, se siente inseguro sobre el sentido de su vida y está desorientado. Necesitamos acoger a Cristo en nuestro corazón. Solo El tiene palabras de vida eterna... palabras que nos hacen vivir...
“Creed en el Evangelio”... Es una invitación a poner nuestra confianza en Jesús, que es la Buena Noticia, Jesús es el verdadero Evangelio de Dios para el mundo. Es una Buena Noticia que nos habla de la liberación de nuestras propias cadenas, de la curación de nuestras cegueras que nos impiden ver el mundo y a la gente en toda su belleza, de nuestras prisiones interiores que nos esclavizan. Es una Buena Noticia que promete una alegría auténtica. Todo esto es fascinante ¿Quién no quiere oírlo? ¿Quién no quiere que sea verdad? El camino de Jesús y su Evangelio es sorprendente y nos anuncia una liberación que nos entusiasma y nos estremece.
"Vio a Simón y a su hermano Andrés y les dijo: Venid conmigo". Se trata de una mirada que llega al corazón. La mirada se convierte en mensaje, en propuesta de relación, una mirada llena de amor y de ternura...
Es la mirada de Jesús. La visión de estos dos hombres desconocidos, los primeros con quienes se encuentra Jesús, da pie a la invitación: "Venid conmigo". Jesús ha visto su corazón y les ha dicho: “Venid conmigo”. Tengo confianza en vosotros. Jesús confía en ellos... El tiene confianza en cada uno de nosotros y en todo ser humano... En realidad, esta invitación a seguirle es para todos nosotros: "Venid conmigo" ¿Qué quieren decir estas palabras? Jesús no invita a ser fiel a un código moral o a una doctrina sino a poner nuestra confianza en Él, en su persona. "Venid conmigo" es una invitación también para nosotros hoy que podemos vivir una fe rutinaria.
“Os haré pescadores de hombres”. Ser pescadores de hombres es llegar a ser cuidadores de la vida de los otros, despertadores de vida y de esperanza.
Y la respuesta fue: "Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron" Simón y Andrés responden inmediatamente a la llamada. Abandonan su modo de vida para dedicarse a la actividad que Jesús les propone. Su seguimiento equivale a la adhesión a Jesús y expresa al mismo tiempo, la fe en la Buena Noticia proclamada por El. La inmediatez en el seguimiento y la decisión de abandonar las redes muestran el extraordinario atractivo que Jesús ejerce sobre ellos. Se sienten fascinados por Jesús.
¿Estamos dispuestos a abandonarlo todo, es decir a dejar nuestras redes y seguirle a El? ¿Cuáles son nuestras “redes” en las que estamos entretenidos y que no nos permiten ir a lo esencial? En seguirle a Él, a Cristo, está el sentido de toda nuestra vida y la esperanza que necesitamos. Sí, lo importante no es haber dejado algo sino haberse encontrado con Alguien y entonces todo cambia y se abre para nosotros un horizonte de vida y de esperanza.
En este día podemos volvernos a Jesús para decirle: Señor Jesús, tu nos invitas a la conversión, a saber aprovechar el tiempo oportuno que se nos concede. Que podamos responder con prontitud y generosidad a tu llamada, como tus primeros discípulos, Tú, que eres la Fuente de todo bien.

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