Tal como está planteada la vida actual de consumo, de agobio diario que preguntarnos si realmente somos felices en este mundo que nos ha tocado vivir. Andamos demasiado preocupados por el futuro, mientras olvidamos como tenemos que vivir el presente.
Esta sociedad nuestra que ha hechos tantos progresos teóricos sobre la dignidad de las personas, el valor de la vida y la necesidad de aprovecharla y disfrutarla, se ha materializado tanto que:
· Ha perdido de vista que la vida es un regalo de Dios. Que disfrutarla y aprovecharla no es destrozarla con excesos de todo tipo, sino saborearla en todo lo que tiene de bello y de divino.
· Ha perdido de vista que ese regalo lo ha puesto en nuestras manos el Dios en quien creemos, que un Padre Bueno que se ocupa y preocupa de nuestras cosas y nos mima si nosotros le dejamos.
· Y por tanto ha dejado de experimentar que ese cuidado amoroso de Dios en todos los acontecimientos y situaciones de la vida, es lo que realmente merece la pena.
Con demasiada frecuencia hacemos a Dios culpable de las situaciones difíciles y de los problemas que muchas veces no se resuelven a nuestro gusto. Y con la misma frecuencia olvidamos dar gracias y bendecir al Padre Bueno que nos abruma con sus regalos.
Hay que trabajar como si todo dependiera de nosotros, pero hay que confiar en Dios como si todo dependiera de Él.
Hemos de recuperar la fe y la confianza en la providencia de Dios para con nosotros. Esta es la única manera de recuperar la serenidad y la paz interior como hijo predilectos que somos.
Hemos de dejar que el padre nos mime y nos cuide, porque hace por nosotros mucho, mas de lo que imaginamos.
Supliquemos al Señor que confiemos más en él pero sobre todo que nos dejemos mimar y cuidar como sólo Él sabe hacerlo.
APRENDI HACE POCO DE UN AMIGO QUE LA VIDA ES UN REGALO, AUNQUE A VECES EL PAPEL QUE LA ENVUELVE SE ESCAPE POR LA VENTANA ABIERTA DE LA DESESPERACION, LA APATIA, EL EGOISMO O LA SINRAZON.
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