El día pasado de la Epifanía del Señor en mi Parroquia una Hermandad repartió juguetes para los más necesitados, a través de la lista de infantes que le proporcionaba Cáritas Parroquial. Hasta aquí todo bien y normal en la vida de una Parroquia.
Mi sorpresa fue lo que hacían algunos niños de religión musulmana, la mayoría marroquíes, cuyas familias en este tiempo de crisis ayudamos con la aportación económica que hacen los católicos en misa cada primer fin de semana de mes. A estos tras darle el regalo también como obsequio la hermandad les daba una estampa de la Virgen titular de la hermandad. Pues el hecho es que estos niños de forma desagradecida rompían las estampas o las tiraban en la cara de los Reyes, porque también estuvieron Sus Majestades los Reyes de Oriente para darle cada regalo. Creo que a estos hermanos nuestros sus padres desde la intolerancia que marca el Islam al menos no le han enseñado un poco de educación. Por otro lado me pregunto, que pintan dando unos regalos a niños de religión musulmana, porque a ellos en sí la Navidad ni les va ni les viene, y la costumbre cristiana de dar presentes el día de la epifanía mucho menos. Seguro que en sus mezquitas, donde no tienen organizado la ayuda social, ni siquiera hermanos de su religión se han preocupado ni de las necesidades de los padres, como alimentos o de ellos mismos.
La verdad que es difícil la convivencia entre las diferentes religiones, pero más difícil es cuando confundimos nosotros los creyentes, nuestra propia identidad. En mi Parroquia gran número de las familias que atendemos son musulmanes. Con el buen gesto que supondría la ayuda entre las diferentes confesiones en el Dios único, la religión sigue siendo motivo de división de la humanidad, y en vez de diálogo, sólo se siembra discordia e intolerancia, excepto cuando es para ayudar materialmente. En un país del norte de Europa luterano, se ha prohibido la construcción de mezquitas financiadas por Arabia Saudí, como es el caso de España, la razón es que no se permite hasta que dejen construir Iglesias en Arabia. No sé si esto es lo correcto, pero si hay que plantearse que no podemos dejar de perder las raíces cristianas de Europa y algún día habrá que planteárselo en serio.
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