domingo, 9 de enero de 2011

La fiesta del Bautismo del Señor

La Iglesia celebra hoy el bautismo del Señor, sin darnos cuenta hemos pasado de un Jesús niño a contemplarlo hoy en la Sagrada Escritura ya adulto, al inicio de su misión. Aquí podemos destacar tres aspectos fundamentales para poder meditar el Evangelio de hoy.
En primer lugar hay un silencio sobre la vida de Jesús desde su nacimiento hasta su vida adulta. Durante este tiempo Jesús en la intimidad con el padre, en el seno de una familia honrada y trabajadora, se ha formado como un judío piadoso de su época. Seguro habrá seguido las costumbres de la religión judía que conocemos por la historia y los diferentes estudios.
En segundo lugar se presenta Jesús bautizado por Juan el Bautista, cumple la voluntad del Padre, y se constituye en mesías del pueblo. El que viene a salvarnos. Se confirma mediante el bautismo la misión de Jesús mediante la voz del Padre y la presencia del Espíritu Santo.
Pero lo más importante y su misión, y es aquí donde entra el tercer aspecto, Jesús pasó haciendo el bien. Lo dice San Pablo en la lectura de hoy. Pasó haciendo el bien porque era hijo de Dios, curo a enfermos, dio de comer al hambriento, enseñó al que no sabe, y lo más importante siempre defendió la Verdad, la Justicia y la Paz.
Estos tres puntos tienen consecuencias para nosotros los creyentes en Jesús, para llevarla a nuestras vidas.
-         Es necesario que en nuestra vida en medio de las prisas y las carreras, seamos capaces de buscar momentos de silencio, de formación, de encuentro, de intimidad con el Padre, para después poder dar razón de nuestra esperanza. Testimonio en medio de este mundo donde se quiere oscurecer la presencia de Dios a toda costa.
-         No podemos olvidar que también nosotros somos hijos de Dios, por nuestra condición de bautizados. Estamos llamado a derramar esta gracia en los ambientes donde nos movemos, hacer ver quien es nuestro Padre, teniendo en cuenta que como creyentes todos tenemos una misión.
-         Por último está lo que debería ser el resumen de nuestra vida, que al final de nuestros días cuando seamos llamados a la presencia del Padre y dormir en el Señor, se pueda decir de nosotros igual que de Jesús, pasó haciendo el bien. Este debe ser nuestro objetivo como cristianos. Porque lo que Dios quiere que nosotros seamos capaces de hacer felices a las personas que nos rodean, estando atentos a sus necesidades. Consolad al que necesita consuelo, dar alegría a que la necesita, llorar con el que llora, dar de comer al hambriento…
Hoy en la Fiesta del bautismo de Jesús es una ocasión para dar gracias a Dios porque todos somos hijos de Dios, somos sus predilectos, sus amados. Pedir a Dios que esto nunca se nos olvide en medio de nuestra vida y así pedir la fuerza para dar testimonio de Él que nos mando a este mundo a anunciar la Buena Nueva.

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