jueves, 20 de enero de 2011

Ser cristiano ¿por tradición o por opción?

Es curioso como muchos insinúan que se es cristiano por tradición no por opción. Partiendo de la base de que la personalidad de Jesucristo no deja indiferente a nadie, esto ha sido patente a lo largo de la historia de toda la humanidad. Sus obras, sus acciones, su mensaje, su lucha por la paz y la justicia… nunca han pasado desapercibido para nadie.
Una cosa es que los que vivimos en países de influencia cristiana, aunque muchos gobiernos quieran quitar esta raíz y quieren borrarla, como nosotros, y otra es conocer el cristianismo en otros ámbitos. Evidentemente los que vivimos en países de influencia cristiana hemos recibido una tradición e incluso por inercia hemos o nos han hecho participar de unos sacramentos de la religión cristiana y más concretamente del catolicismo, como es el caso de España. Cuando pequeños fuimos bautizados sin que nadie nos preguntara, hemos recibido el sacramento de la eucaristía apenas cuando empezábamos a tener uso de razón. Pero, cuando se ha llegado a la edad adulta cada uno debe o no optar por esta religión, en conciencia consigo mismo y con total libertad.
Si optamos por Cristo dentro del catolicismo, tenemos que ser consecuente con todo lo que ello conlleva, vivir nuestra fe dentro de una comunidad en medio de la Iglesia universal, con todas las vocaciones que tiene la Iglesia. No podemos ser infantiles porque aquí tú decides si quieres o no quieres. Tampoco vale solo aceptar lo que a mi me gusta, o lo que yo quiera, y por supuesto nada de imposiciones, ni tampoco que vengan de obispos o del Papa. Como me decía un amigo mío, de Roma no puede venir nada bueno.
Es cierto que la secularización y el laicismo imperante dentro de la dictadura de la relatividad nos ha llevado a posiciones totalmente absurdas que no tienen que ver nada con el cristianismo que se vive en comunidad dentro de la Iglesia. Este ambiente ha calado en no pocas personas que se consideran cristianos y católicos, pero que no deja de ser una influencia negativa, como aquellos que se creen encasillar a Cristo en una ideología política concreta, tomándolo no como nuestro hermano y Dios, sino como el líder de una ideología y no una forma de vivir. Esto no deja de ensombrecer el testimonio de Jesús en medio de su Iglesia.
Por tanto quien quiera optar por Cristo tiene que ser consecuente con lo que quiere y a lo que está dispuesto aceptar y si no es así que no mancille el nombre de cristiano y no diga es que lo soy por tradición, creo que ya todos somos mayorcitos

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